jueves, 4 de noviembre de 2010

LA HERRADURA DE LA SUERTE.

La herradura era un talismán poderoso en todas las épocas y en todos los países en los que existía el caballo. Aunque los griegos introdujeron la herradura en la cultura occidental en el siglo IV, y la consideraban como símbolo de buena suerte, la leyenda atribuye a san Dunstan el haber otorgado a la herradura, colgada sobre la puerta de una casa, un poder especial contra el mal

Según la tradición, Dunstan, herrero de profesión pero que llegaría a ser arzobispo de Canterbury en el año 959, recibió un día la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus pies, unos pies de forma sospechosamente parecida a pezuñas. Dunstan reconoció inmediatamente a Satanás en su cliente, y explicó que, para realizar su tarea, era forzoso encadenar al hombre a la pared.



Deliberadamente, el santo procuró que su trabajo resultara tan doloroso, que el diablo encadenado le pidió repetidamente misericordia. Dunstan se negó a soltarlo hasta que el diablo juró solemnemente no entrar nunca en una casa donde hubiera una herradura colgada sobre la puerta Desde la aparición de esta leyenda en el siglo X, los cristianos tuvieron la herradura en alta estima, colocándola primero sobre el dintel de la puerta y trasladándola más tarde al centro de ésta, donde cumplía la doble función de talismán y picaporte.

Este es el origen del picaporte en forma de herradura.
En otros tiempos, los cristianos celebraban la fiesta de san Dunstan, el 19 de mayo, con juegos en los que se empleaban herraduras.




Para los griegos, los poderes mágicos de la herradura emanaban de otros factores. Las herraduras eran de hierro, un elemento que se creía que ahuyentaba el mal, y la herradura tenía la forma de una luna en cuarto creciente, que desde antiguo era considerada como símbolo de fertilidad y fortuna.

Los romanos se apropiaron de este objeto, a la vez como práctico dispositivo ecuestre y como talismán, y su creencia pagana en sus poderes mágicos pasó a los cristianos, que dieron a esta superstición su versión basada en san Dunstan.


En la Edad Media, cuando cundía al máximo el temor a la brujería, la herradura adquirió un poder adicional. Se creía que las brujas se desplazaban montadas en escobas porque temían a los caballos, y que cualquier cosa que les recordara un caballo, especialmente su herradura de hierro, las ahuyentaba como un crucifijo aterrorizaba a un vampiro. La mujer acusada de brujería era enterrada con una herradura clavada en la tapa de su ataúd, para impedir su resurrección.

En Rusia, al herrero que forjaba herraduras se le consideraba dotado de capacidad para realizar «magia blanca» contra la brujería, y los juramentos solemnes relativos al matrimonio, los contratos comerciales y las compraventas de propiedades no se prestaban sobre una Biblia, sino sobre los yunques utilizados para martillear las herraduras. Una herradura no podía colgarse de cualquier forma: su disposición correcta era con los extremos hacia arriba, pues de lo contrario su reserva de suerte se vaciaba.

En las Islas británicas, la herradura se mantuvo como potente símbolo de suerte hasta bien entrado el siglo XIX. Un popular encantamiento irlandés contra el mal y la enfermedad —originado a la vez la leyenda de san Dunstan— decía: «Padre, Hijo y Espíritu Santo, clavad el diablo en un palo.»


En 1805, cuando el almirante británico lord Horacio Nelson se enfrentó a los enemigos de su nación en la batalla de Trafalgar, el supersticioso inglés clavó una herradura en el mástil de su navío almirante, el Victory.





Aquí os dejo una herradura de la buena suerte, para que la llevéis a vuestros blog y os traiga suerte.

Textos extraídos de:
http://www.elnougarden.com/noticias/la-heeradura-de-la-suerte-en-el-nou-garden

6 comentarios:

  1. PRINTOVA, siempre tan generosa con todas nosotras, muchas gracias.Es interesante la historia de la herradura, yo sabía que era para la suerte, pues de pequeña había unos vecinos que la tenían en la puerta, a mi me llamaba la atención.

    un beso.

    ResponderEliminar
  2. Muy buena historia Printova, interesante el recorrido por diversas culturas escudriñando sobre la herradura, que me trae recuerdos de la infancia, al igual que al Ave Peregrina.

    Me encanta este blog, me siento envuelta en pura magia.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  3. Interesantísima entrada.

    Printova, un verdadero placer leerte.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Mi querida Printova, gracias por este texto tan interesante como bien documentado.
    Es un placer y se respira belleza aquí. Gracias por tu cariño y por tu apoyo siempre.
    por supuesto que recojo esa hermosa herradura para que presida la suerte de mi vida.
    Un beso y mi cariño.

    ResponderEliminar
  5. Hola!!! Te segui desde el blog de Tessa, y me encontré con un blog lleno de color y alegría. ¡Enhorabuena!
    Me hago tu seguidora, y te invito a conocer los mios (dejo los links más abajo)
    Beso desde Ciudad de Buenos Aires

    www.extrangotica.blogspot.com
    www.gothicsue.blogspot.com
    www.gitanosverdes.blogspot.com

    ResponderEliminar
  6. hola Printova,
    te vi en el blog de Miuris. La curiosidad me trajo a tu blog y al blog de tu amigo Matias, por eso te sigo a ti y a tu amigo.
    Me encantan tus mariposas, tus corazones, y todas tus flores!
    Segura tu corazón está lleno de ellos también.

    Sé bienvenida a mis blogs.
    Un fuerte abrazo desde Berlin^^

    ResponderEliminar

EL PREMIO MÁS GRANDE ERES TÚ.

GRACIAS POR TU VISITA Y COMENTARIO.

Printova